Alcohol
El alcohol es rotundamente perjudicial para la salud.
No existen efectos positivos demostrados.
Cada vez que ingerimos alcohol se produce esta cadena.
- Causa una alteración química en las neuronas del cerebro (responsable de la coordinación y el equilibrio), disminuyendo su velocidad, perdiendo la inhibición y la coordinación motora. «Parece que lo estás pasando bien».
- Eleva la frecuencia cardíaca y la presión sanguínea.
- Disminuye el azúcar en sangre.
- La sensación de ingerir tanto líquido estimula a los riñones a trabajar formando orina. Y como consecuencia provoca deshidratación.
Al día siguiente: cualquiera de estos síntomas y signos o varios de ellos se van a producir en la resaca:
Dolor de cabeza, boca seca y áspera, mareos, acidez de estómago, pulso elevado, sudor y náuseas.
Otras consecuencias pueden ser: culpabilidad, vergüenza, «¿yo dije eso?», «¿yo hice aquello?» «No bebo más»…
Si tienes resaca no temes paracetamol, porque este se elimina a través del hígado y sería darle más trabajo.
Mejor ibuprofeno (su principio activo es famacológicamente inactivo).
La mejor opción para recuperarse será: beber mucha agua, tomar frutas y verduras en cantidad abundante
Por supuesto no tomar más alcohol.
El alcohol es una sustancia tóxica para cualquier organismo vivo. Lo elimina el hígado transformándolo en acetaldehído y para ello necesita gastar agua, vitminas del grupo B y cisteína. Son sustancias que perdemos por degradar el alcohol.
Además, el alcohol no permite la producción de glucosa en el hígado. Lo que lo hace especialmente peligroso en personas con diabetes tipo 1 y tipo 2 (riesgo de hipoglucemia severa).
